ferencia entre el modelo reactivo vs modelo proactivo más grande reside en la libertad de elección. El modelo reactivo actúa como respuesta a un hecho, opinión o estímulo que ya ha sucedido. Y está centrado en resolver el problema que se ha generado, adaptarse a los cambios o mitigar los efectos. Las acciones que se suscitan suelen ser improvisadas e inmediatas, muchas veces marcadas por la emocionalidad.
Sin embargo, el modelo proactivo es aquel donde no nos dejamos llevar tanto por lo que nos sucede. Con él podemos elegir como responder y cuánto nos afecta. Esto conlleva hacernos cargo de nuestras conductas y respuestas.
Modelo reactivo vs modelo proactivo: también válido para equipos
Tanto desde una perspectiva individual como grupal o de equipo, el modelo reactivo fomenta la improvisación constante. Incluso conlleva a un mayor desgaste emocional y social en el largo plazo a la vez que a un mayor número de errores. El modelo proactivo nos permite detectar problemas que vendrán y un alineamiento con nuestros propósitos y objetivos de largo plazo.
Como se afirma en el vídeo “Si no elijo dónde quiero dirigirme puedo sorprenderme llegando a donde no quería ir”.
Teorías y autores interesantes relacionados con Modelo reactivo vs modelo proactivo
Decenas de temas relacionados con los riesgos psicosociales y su gestión son analizables bajo este prisma de la proactividad o la reactividad. Por ejemplo, cómo encaramos el estrés laboral es uno de ellos. También decenas los autores del ámbito de la psicología o de la psicosociología que se han fijado en esta diferenciación.
Uno de los autores más populares de los últimos años, Stephen Covey, sitúa en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva a la proactividad como el eje fundamental para la efectividad personal y profesional. Lo define como el camino para actuar en base a nuestros objetivos y no a impulsos.
Kahneman, premio Nobel de Economía allá por 2002 y autor de obras como «Pensar rápido, pensar despacio» divide el proceso del pensamiento en dos sistemas. El primero, intuitivo y más usado, está asociado a lo reactivo y también a las tareas rutinarias o decisiones simples. El segundo, más lento y pegado a la lógica, analiza a fondo la información con la que cuenta y reduce los sesgos usados. A este respecto de los sesgos, es útil fijarse en los que él mismo propone y cómo actúan en nuestra toma de decisiones.

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