OUT OF OFFICE: estrés vacacional

estres vacacional

Es habitual que en esta época del año muchos de nosotros hayamos reservado en nuestro calendario unos días de descanso, pero, ¿realmente nos tomamos las vacaciones como un periodo de descanso y desconexión?

En ocasiones, podemos encontrarnos con una situación totalmente diferente a lo esperado en días de vacaciones. El ideal que tenemos en mente es olvidarnos de los horarios, de las responsabilidades de nuestro trabajo, disfrutar de la compañía y lugares elegidos, aunque, en ocasiones, este ideal puede convertirse en una intensa situación de estrés a la que atender. Esto es lo que llamamos ESTRÉS VACACIONAL.

¿Qué es el estrés vacacional?

El estrés vacacional aparece en aquellas situaciones en las que no somos capaces de desconectar del trabajo durante el periodo de vacaciones, y los días de descanso se convierten en el mayor estresor, aun cumpliendo todos los requisitos necesarios para disfrutar del máximo nivel de desconexión. Esto se refleja en la dificultad para adaptarnos a la rutina de descanso y desconexión elegida para estos días.

Por un lado, tenemos en mente todas aquellas tareas que dejamos pendientes porque no pudimos gestionar antes de las vacaciones.

Nos preocupa que la persona que está gestionando nuestras tareas mientras estamos fuera esté teniendo algún problema o no esté a la altura, porque no paran de entrar correos, que al final terminamos respondiendo y gestionando en la distancia (además, cuando volvamos tendremos la tarea acumulada de todos estos días, por no hablar de la elevada carga de trabajo habitual en el mes de septiembre… ¿algo más?)

Por otro lado, aquellas situaciones extraordinarias -de las que tenemos tan buen recuerdo de otros años, como son los días en familia, la preparación de los viajes o las salidas con niños-, es posible que nos estén generando ansiedad. ¿Por qué? Porque son situaciones menos frecuentes durante el resto del año, y a veces intensas para los recursos con los que contamos, por lo que es probable que tengamos mayor dificultad para gestionarlas.

Si estamos ante alguna de estas (o ante ambas) situaciones, es posible que nuestro cuerpo lo refleje con algún tipo de síntomas como, por ejemplo, que nos cueste dormir, estemos muy cansados, no nos apetezca hacer todo aquello que sobre el papel era tan motivador, e incluso algún día nos sintamos tristes… Y, claro, esto no está tan aceptado, ¡¿cómo nos vamos a encontrar mal si estamos de vacaciones?!

Pues sí, es posible estar de vacaciones y no encontrarnos emocionalmente bien, porque estamos ante una situación que nos genera malestar y no nos permite disfrutar.

Como toda situación de estrés, tiene consecuencias en la salud, por lo que debemos identificar aquello que nos produce malestar para prevenirlo o gestionarlo lo antes posible. Además, recuerda la necesidad de desconectar para reconectar, nos ayudará a ser más eficaces cuando volvamos a la rutina de trabajo.

¿Cómo podemos prevenir y gestionar el estrés vacacional?

Vamos al origen:

Habitualmente, la persona que no puede desconectar del trabajo en el tiempo destinado para ello, funciona con unos altos niveles de exigencia, normalmente relacionados con las condiciones en las que desarrolla su trabajo el resto del año.

Nos encontramos ante situaciones como, por ejemplo, estilos de mando inadecuados, inseguridad sobre el puesto de trabajo, elevada carga de trabajo, largas jornadas de trabajo, y un extenso etcétera de condiciones laborales desfavorables para la salud del trabajador, tanto a nivel físico como mental.

En este punto, la responsabilidad parte, principalmente, de la organización, como encargada de identificar estas situaciones y conocer el estado de salud mental de sus trabajadores, identificando el nivel de exposición a los diferentes factores de riesgo psicosocial, y facilitando a los trabajadores los recursos de gestión y de acompañamiento psicológico necesarios según su nivel de afectación emocional.

¿Qué podemos hacer de forma individual para prevenir el estrés vacacional?

Para prevenir el estrés vacacional de forma individual, el primer paso es identificar que estamos ante una situación que nos resulta difícil de gestionar, hacernos conscientes de que no estamos disfrutando como nos gustaría, y aplicar aquellos recursos que ya conozcamos y que mejor nos funcionen para conseguir disfrutar de los días de vacaciones.

Algunos recursos que podemos utilizar son, por ejemplo, desactivar las notificaciones relacionadas con el trabajo, o reservar un único momento en el día, con tiempo limitado, para revisarlas. Hacer actividades en la naturaleza, lejos de pantallas y tecnología, buscar unos minutos en el día para hacernos conscientes, valorar cómo nos encontramos y darnos cuenta de en qué queremos invertir ese tiempo tan valioso que echamos de menos durante el resto del año.

¡Feliz descanso!

Artículo escrito por Marina Dasso, consultora psicosocial de Affor Health.

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