Crónica de una Psicosociología Anunciada

“El día en que la iban a modificar, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se levantó a las 5:30 de la mañana”.

Así comienza, con algunas licencias, la gran novela ‘Crónica de una muerte anunciada’. En este artículo, anunciamos los próximos cambios en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y, por supuesto, en el Reglamento de los Servicios de Prevención. Nuestra ley de prevención cumplirá 30 años en 2025 y, aunque no se esperan grandes diferencias, está claro que va a cambiar. Aquí exploraremos la dirección que se quiere tomar en materia de prevención de riesgos psicosociales. Más que cambios, se busca restituir una deuda histórica. Las medidas que se proponen deberían haber estado en vigor desde hace 30 años. Comencemos con nuestra crónica:

Revisión de la LPRL y el RSP

Al igual que en el pueblo de Santiago Nasar, donde todos sabían lo que iba a suceder, pero nadie actuaba, hemos sido conscientes de la importancia de los riesgos psicosociales sin implementar medidas efectivas. La intención de reforzar la protección frente a estos riesgos es un avance positivo, pero es crucial que las nuevas medidas no se queden en meras declaraciones de intenciones, sino que se traduzcan en acciones concretas y prácticas.

Adaptar el Trabajo a la Persona

Al igual que los hermanos Vicario justificaban sus acciones en nombre del honor, se ha justificado la falta de atención a los riesgos psicosociales por su complejidad y falta de herramientas. La propuesta de adaptar los puestos de trabajo y los métodos de producción para reducir el trabajo monótono y repetitivo es crucial. Para garantizar su efectividad, se necesitan directrices claras sobre cómo implementar estos cambios en distintos tipos de entornos laborales, asegurando que todas las empresas, independientemente de su tamaño, puedan aplicar estas medidas.

Evaluación de Riesgos Considerando los Factores Psicosociales

En la novela, el juez instructor enfrenta un rompecabezas de hechos y testimonios. De manera similar, la evaluación de riesgos debe considerar todos los factores psicosociales que afectan a los trabajadores. Incluir explícitamente estos riesgos en la evaluación es un paso significativo, pero esta inclusión ya era implícita. Es fundamental que esta evaluación sea integral, considerando los factores individuales de cada trabajador, así como el contexto organizacional y social en el que desempeñan su labor. Se necesitan más herramientas eficaces y una mejor definición del objeto de estudio para materializar los riesgos psicosociales, poniéndolos a la altura de cualquier otro riesgo laboral. En este sentido, es una gran noticia la aparición de Mentally Pro como nueva herramienta de evaluación de riesgos psicosociales.

Guía Técnica del INSST

La elaboración de una guía técnica por parte del INSST para la gestión de los riesgos psicosociales es una iniciativa valiosa, similar a cómo los habitantes del pueblo buscaban pistas para comprender lo sucedido. Para que esta guía sea verdaderamente útil, debe ser práctica y accesible, proporcionando ejemplos y casos prácticos que ayuden a las empresas a implementar las recomendaciones de manera efectiva. Es incomprensible que esto no haya sido una realidad hace ya 30 años. Los riesgos psicosociales no solo deberían tener su guía, sino guías específicas para cada riesgo, tal como ocurre con la higiene industrial, que cuenta con guías para ruido, amianto, vibraciones, etc.

Disgregar la Disciplina de «Ergonomía y Psicosociología»

Separar estas dos disciplinas en «ergonomía» y «psicosociología» es una medida acertada para muchos expertos. En la novela de García Márquez, esto sería como separar los testimonios en la investigación, permitiendo un enfoque más especializado y detallado en cada área. Esto mejora la efectividad de las intervenciones y facilita una gestión más precisa de los riesgos psicosociales. La pregunta realmente es por qué han estado siempre unidas. La realidad es que esto ha provocado que ninguna de las dos disciplinas tenga entidad propia a nivel normativo, y sus daños no sean considerados ni accidentes de trabajo ni enfermedades profesionales, quedando en el cajón de «otros daños derivados del trabajo».

Conclusión

Las propuestas de modificación de la LPRL y el RSP en el ámbito de los riesgos psicosociales son, en su mayoría, positivas y necesarias. Sin embargo, como en la novela que hemos citado, podemos concluir que la realidad psicosocial no es una «muerte anunciada» sino un «nacimiento anunciado» (hace 30 años). Es crucial que estas propuestas sean claras, detalladas y aplicables, con un seguimiento riguroso. La futura normativa debe traducirse en acciones concretas que mejoren las condiciones laborales y el bienestar de los trabajadores, saldando así una deuda histórica en la gestión de los riesgos psicosociales.

 

Alejandro Hernandez Gallego
Director de Operaciones de Affor Health

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